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EL REFUGIO DEL AMOR-HOTEL NANDE


Érase una vez, en un encantador bosque rodeado de altos árboles y flores silvestres, una pequeña casita de madera que se alzaba en medio de un claro. Esta casita, conocida como "El Refugio del Amor", estaba destinada a ser el escenario de una ceremonia de boda muy especial.

La casita de madera, construida con amor y cuidado, emanaba un aura mágica. Sus paredes estaban adornadas con enredaderas y hermosas flores, mientras que el tejado estaba cubierto de musgo suave y verde. Dos grandes puertas de madera, talladas con intrincados diseños, invitaban a los visitantes a adentrarse en su interior.


Dentro de la casita, reinaba una atmósfera cálida y acogedora. La luz del sol se filtraba a través de las ventanas de cristal, creando destellos de colores en el suelo de madera pulida. El aire estaba impregnado de un suave aroma a flores frescas y el sonido de los pájaros cantando llenaba el ambiente.

En el centro de la casita, había un pequeño altar cubierto con un delicado mantel de encaje. Sobre él, descansaban dos anillos de oro, simbolizando el compromiso y el amor eterno. A ambos lados del altar, se encontraban dos asientos tallados a mano, donde los enamorados y sus seres queridos podrían sentarse durante la ceremonia.

El Refugio del Amor también tenía un hermoso jardín, cuidadosamente cultivado alrededor de la casita. Las flores en tonos pastel se alzaban en macetas de barro, creando un paisaje colorido y romántico. Un camino de piedras conducía desde la puerta principal hasta un pequeño arco de flores en la entrada del jardín, simbolizando el inicio de un nuevo capítulo en la vida de la pareja.

La fecha de la boda finalmente llegó, y los invitados comenzaron a llegar al bosque encantado. Mientras se adentraban en el claro, sus ojos se iluminaban al ver la hermosa casita de madera, rodeada de naturaleza exuberante. La ceremonia comenzó con el canto de los pájaros y una suave brisa que acariciaba las hojas de los árboles.


Los novios, emocionados y felices, caminaron juntos hacia el altar, rodeados de sus amigos y familiares. El amor que sentían el uno por el otro llenaba el aire, mientras el sol brillaba sobre ellos, bendiciendo su unión. Las palabras de compromiso y amor fueron pronunciadas bajo el techo de madera, mientras los rayos de sol creaban un resplandor mágico en el interior de la casita.

Tras el intercambio de votos, los recién casados salieron de la casita de madera, recibidos por un estallido de aplausos y alegría. Los invitados les rodearon, lanzando pétalos de flores y deseándoles una vida llena de amor y felicidad.


La casita de madera, testigo de aquellos votos y promesas de amor, quedó impregnada con la energía de la unión de los novios.

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